Iba para el trabajo, con mi querido coche Seat Ibiza (color verde passion), cuando el automóvil de delante enciende las luces de emergencia y se para.

Baja de un flamante BMW un señor trajeado, abre el maletero y saca una silla de ruedas. Entonces del asiento de atrás sale un pobrecillo anciano, que a duras penas puede sentarse en la silla.

Y el hombre bien vestido, que debió ser algún día un querido hijo (ahora vete a saber), arrastra la silla de ruedas hasta un portal, hace sonar el timbre y sin que todavía nadie conteste ni salga a recibirlo, abandona al viejo y se va...

Yo avanzo lentamente y veo “RESIDENCIA TERCERA EDAD”

Por un momento he deseado no ser ese anciano tan desvalido , aunque más pena me ha dado la actitud de su hijo...

Espero no volverme como ellos...